Muchas veces escuchamos que es común que las empresas inviertan en capacitar a sus colaboradores, pero luego de que algunos de ellos deciden unirse a otra compañía que no cuenta con una política similar. deciden abandonar esta práctica.
Si bien este pensamiento a priori parece razonable no es sostenible en el tiempo. Se necesitaría implementar una política de captación de colaboradores con una alta rotación y así poder contar con talentos capacitados con las últimas herramientas disponibles.
Es por esto que si pertenecemos a una una organización que pretende ser de primera línea, debemos tener empleados entrenados, capaces y que estén al día con las novedades para aprovechar al máximo todos los avances y oportunidades que día tras día se nos presentan. Para lograr esto, es primordial implementar una política de capacitación clara destinada a todos los colaboradores.
Cuando se piensa en capacitación muchas veces se cae en la falacia de pensar que nos referimos a una actualización en tecnología. Pero esto es sólo una cara de la moneda. Es importante que los colaboradores estén al tanto de las últimas herramientas existentes en el mercado, de las nuevas líneas de pensamiento, de la utilización de la creatividad cualquiera sea el ámbito de trabajo. Y también es significativo el entrenamiento en liderazgo que ayuda, sin dudas, al crecimiento de la organización.
Pensando el la justificación en términos estrictamente económicos, el retorno de la inversión en capacitación es mucho mayor al dinero invertido, ya que un empleado capacitado toma mejores decisiones y hace ganar más dinero a la empresa. Es por eso que para que un empleado no decida abandonar la empresa tenemos que implementar un plan de retención y reconocimiento que los seduzca constantemente y que a la hora de elegir, no piense en una “mudanza”.
Una persona puede perder su casa, su auto, pero nunca pierde sus capacidades intelectuales. Y si la organización ayuda a incrementar esa capacidad, el futuro es más simple para ambos.